La hibernación en los erizos

Después de unos meses con frío y poca luz, quería dar la bienvenida a la primavera con este artículo simple e interesante al mismo tiempo. Por supuesto, todos sabemos qué quiere decir hibernar y todos conocemos el cambio de las estaciones. Sin embargo, solemos ver estos fenómenos con nuestra propia perspectiva. Pues lo que quería hacer era ver la llegada de la primavera con los ojos de un animal que sale de su sueño invernal, y así ver también qué significa realmente hibernar. Quería acoger la primavera de forma diferente, quizás con más conciencia y más cercanía a estos animales que cada año deben enfrentarse a una dura labor. ¡Buena lectura a tod@s!

Hibernación del erizo: ¿por qué, cuándo y cómo?

El erizo es uno de los muchos animales que hibernan. A lo largo de este periodo tan particular, su organismo se pone en «modo ahorro». Vamos a descubrir en qué consiste realmente esta estrategia de adaptación al frío y cómo funciona este proceso natural, es decir, de qué manera el erizo se prepara para hibernar y en qué época del año experimenta este estado de hipotermia. Por último, veremos también cómo podemos ayudar a los erizos a abandonar su estado de hibernación.

¿Qué es la hibernación?

El término «hibernación» alude al estado de hipotermia durante el cual las funciones vitales trabajan «al ralentí». Se trata de un proceso natural propio de muchos animales que permite a su organismo conservar la energía necesaria para poder afrontar las condiciones climáticas extremas típicas del invierno, así como la carencia de alimentos durante esa estación.

Durante la hibernación, el metabolismo del animal disminuye de manera significativa y la temperatura interna baja gradualmente para que todas las funciones vitales puedan hallar un equilibrio.

En este sentido, se observa una disminución del ritmo cardíaco y de la producción de la hormona del crecimiento, e incluso del flujo sanguíneo, algo que no daña, en cualquier caso, el corazón, el cerebro ni el tejido adiposo, pues estos últimos siguen recibiendo una buena irrigación. El nivel de coagulación de la sangre también disminuye, lo que limita el riesgo de formación de coágulos durante este largo periodo de inactividad. La respiración baja su ritmo y el consumo de oxígeno también decae.

Todo este proceso permite al organismo conservar la energía necesaria para cumplir con sus funciones vitales, algo que el animal consigue llevar a cabo a partir de sus reservas de grasa.

¿Cómo se prepara para hibernar el erizo?

En el mes de octubre, el erizo acumula hasta un 40 % de su masa corporal en forma de grasa normal, situada en la franja abdominal, y en forma de grasa oscura, que el animal almacena en la parte superior del cuerpo. La primera le sirve para mantener un funcionamiento mínimo de su organismo hasta el momento en que abandone la hibernación, mientras que la segunda se utiliza durante la etapa de calentamiento que tiene lugar al final del proceso.

En noviembre, cuando los alimentos comienzan a escasear, con el descenso de las temperaturas exteriores por debajo de los 14 °C y debido a la disminución de las horas de luz, el erizo comienza a entrar en sucesivas fases de semiletargo —primero, bastante cortas, después cada vez más prolongadas y, por último, en un letargo completo—.

Pero antes de adormecerse durante varios meses, el animal se habrá encargado de prepararse un mullido lecho donde pasar el invierno. Con esta finalidad, suele elegir algún lugar al abrigo de los vientos gélidos, la lluvia y las inundaciones, poco expuesto a variaciones extremas de temperatura. Puede tratarse de una madriguera abandonada, de un montón de pedregullos o de un montoncito de ramas que le permitan esconderse de los posibles predadores. A continuación, colocará encima unas briznas de hierba seca y de hojas, que constituyen un excelente aislante. Gracias a ello, la temperatura en el interior de su escondrijo se mantendrá comprendida entre 1 y 5 °C.

¿Qué le ocurre al erizo al final de la hibernación?

Por lo general, la hibernación del erizo dura 4 meses. El animal tarda más tiempo en acceder al estado de hibernación que en abandonarlo, ya que este último proceso es mucho más rápido. De hecho, cuando sale de su estado de letargo, sus funciones fisiológicas se restablecen en cuestión de pocas horas. El cuerpo vuelve a calentarse, la frecuencia cardiaca aumenta, la secreción de la hormona del crecimiento vuelve a su curso, al igual que lo hacen, por ejemplo, su flujo sanguíneo y su consumo de oxígeno.

Debido a que su cuerpo ha adelgazado mucho durante la hibernación, por supuesto el erizo ya no goza de la misma corpulencia, pues su organismo ha agotado completamente las reservas de grasa.

Con respecto al erizo, así como al resto de animales de tamaño pequeño con un metabolismo especialmente exigente, se observa que el periodo de hibernación dura menos que el correspondiente a animales hibernadores de mayor tamaño. No obstante, esta peculiaridad constituye una ventaja para el erizo, porque de lo contrario sus reservas no serían suficientes y esto pondría su vida en peligro. Sin embargo, a lo largo de este periodo, si el frío es excesivo, el erizo podrá salir de su letargo temporalmente para ir buscar algo de comida, en torno a una vez por semana. 

Esta última labor cuesta al erizo mucha energía, ya que lo obliga a buscar una gran cantidad de alimentos para poder seguir con su hibernación en buenas condiciones y ponerse después en marcha cuando este periodo llegue a su fin. 

De hecho, al momento de salir de la hibernación, el animal debe recuperar sus fuerzas lo más rápido posible debido a que se encuentra en un significativo estado de debilitamiento. Es necesario entonces que consuma una gran cantidad de alimentos para poder responder a sus necesidades vitales y para que recupere su peso, ya que ha perdido aproximadamente 40% de su masa. Por consiguiente, partir a la búsqueda de alimentos cuando todavía no está completamente en forma es un desafío para el erizo.

Jamás se debe molestar a un erizo que está hibernando, para evitar que gaste una preciosa energía vital. Además, siempre podemos ayudar a los erizos a volver a la vida normal dejándoles, en algún lugar cercano, pequeños recipientes con agua, ya que su rehidratación es fundamental. También podemos dejarles un poquito de comida en una escudilla, como galletas para perros o gatos e incluso alimentos completos para erizos que se pueden adquirir en tiendas para animales. Es muy importante ayudar al erizo, este gran amigo de los jardineros, a salir sin problemas de su hibernación, pues es precisamente en este momento cuando empieza su periodo de reproducción.

(traducción mía)

Pubblicato da Vanessa Bruno

Traduttrice per scelta

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